Quisiera pediros 10/15 minutos de vuestro tiempo, para que hablemos de algo que creo, que de una manera u otra todos estamos buscando, es verdad que quizá lo buscamos por medios diferentes, pero al fin y al cabo, todos queremos lo mismo, por lo que quiero hablarte de ¡lo que todo el mundo está buscand!, y no es a Nemo, ni a Dori (de la película “buscando a Nemo), aquello que todos buscamos se llama Paz, pero antes de hablar sobre la paz, quiero que juntos prestemos atención a las palabras de alguien que con su vida, impacto la historia de la humanidad. Algunos le consideran un gran maestro de la moral, otros un revolucionario, y otros, como nosotros que somos cristianos, no solo creemos que él fue un gran maestro, o un revolucionario, sino que además de ser todo eso, que lo fue, creemos también, que él es Dios hecho hombre, porque sus palabras y sus hechos fueron mucho más influyentes que las de cualquier pensador, filósofo, maestro, o revolucionario que haya existido a lo largo de la historia, tanto así, que su vida no solo ha influenciado a millones, sino que también les ha transformado. Muchos de esos que hemos sido transformados por Él y sus palabras estamos aquí en esta noche, y como ya habrás podido percibir, te estoy hablando de Jesús de Nazaret, y quisiera citarte algunas de sus tantas palabras, con la esperanza de que tu vida, al igual que la de nosotros, también sea transformada.

Jesús, días antes de morir, en una de sus últimas interacciones con sus discípulos, pronunció estas palabras: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da…”

Estas palabras son muy interesantes, ya que plantean dos tipos de paz, una que da el mundo y otra que da Cristo. Pero ¿Qué es la “paz”? según el diccionario: “Situación o estado en que no hay guerra ni luchas entre dos o más partes enfrentadas.”  Entonces, podemos entender, que cuando no tenemos paz, tenemos guerra, lucha, enfrentamiento, por lo que la paz sería la solución a nuestros problemas…

 

¿Pero cuál es la paz (solución) que nos ofrece el mundo ante nuestras guerras?

                                  

En cuanto a la guerra de la…

  • Economía: ante la crisis, la paz que me ofrece el mundo es dinero (mostrar imagen). Si tenemos dinero estamos bien. Muchas personas viven pensando que encontrarán la paz cuando encuentren trabajo, o cuando tengan un mejor sueldo, o cuando por fin acaben de pagar su hipoteca. Y cierto es, que el dinero es de gran ayuda, ¿A cuántos no les gustaría tener la cartera llena de dinero? Nos ayudaría bastante, pero no nos daría la paz, al menos, no la verdadera paz
  • Relaciones: ante las malas relaciones, la paz que me ofrece el mundo, es una ruptura  (Mostrar la imagen) ¿Te ofendió, te hirió, te daño? Deja de ser su amigo, y recuperaras la paz / ¿Qué el matrimonio no va bien, que ya no hay forma de entender a tu pareja? Divórciate, o bueno, sele infiel con otra persona, mientras no se entere no pasa nada, la guerra que vives con esa persona la puedes compensar con la “paz” que obtienes con la otra.
  • El corazón: en cuanto al corazón, a nuestros sentimientos, emociones, en cuanto a aquellas cosas que no somos capaces de hablar con nadie, problemas de ansiedad, de depresión, te sientes mal porque no te sientes amado, no te sientes querido, ¿Cuál es la paz que nos ofrecen? (Mostrar imagen) no pasa nada, tomate estas pastillas, visita a un buen psicólogo y se acabó, recuperaras la paz.

Este es el tipo de paz que ofrece el “mundo”, por medio de dinero, por medio de rupturas y nuevos comienzos, y por medio de pastillas, pero la realidad es que mucha gente tiene esa paz que el mundo ofrece… <<tienen dinero, rompen y recomienzan relaciones, consumen pastillas para la ansiedad y visitan cada semana un psicólogo>>, pero aun así no tienen paz, y ellos saben que no tienen paz, ya que todo lo citado anteriormente solo les produce una paz momentánea, leve e ilusoria… ya que hay cierta paz, o llamémosle un leve sentimiento de “bien estar”, cuando cobramos nuestro sueldo o encontramos trabajo, hay cierto sentimiento de bienestar, cuando dejamos una relación y nos adentramos en la aventura de comenzar algo nuevo pensando que de esta vez será diferente, hay cierto bien estar cuando introducimos las pastillas en nuestra boca, y acudimos a nuestro psicólogo… pero ese bien estar solo dura un momento, es algo pasajero, porque en realidad no hay dos tipos de paz, ya que la paz que ofrece el mundo es una paz falsa, porque apenas es un sentimiento pasajero e ilusorio, el cual no se puedo comparar con la verdadera paz que ofrece Cristo, y muchos de los que estáis aquí sabéis muy bien de lo que estoy hablando, ya que habéis experimentado esa paz irreal, yo mismo he experimentado esa paz ficticia, de la cual me cansé porque no era real.

Muchos sabéis muy bien a lo que me estoy refiriendo, ya que teniendo todo lo citado anteriormente, teniendo la “paz” que ofrece el mundo, cuando estás solo en tú habitación, cuando no hay nadie con quien disimular lo que realmente eres, allí, en aquel momento, miras hacia tu interior y no encuentras paz, es más no encentras nada… te sientes roto, y a pesar de que las cosas no vayan tan mal te sientes vació, hueco por dentro, e incluso te preguntas qué sentido tiene la vida, y la verdad es que la vida no tiene ningún sentido, si el creador de esta no está en ella…

  • La paz que Cristo nos ofrece no es esta paz ilusoria, es una paz real, ya que puedo carecer de dinero o trabajo, pero esta paz me hace confiar en que Dios cuida y cuidará de mí si realmente confió en Él.
  • La paz que Cristo me ofrece no es aquella que me anima a divorciarme, sino a confiar en que Dios puede restaurar mi matrimonio, a que Él puede restaurar relaciones por medio del perdón
  • La paz que Cristo me ofrece, vence la ansiedad, tristeza, y depresiones por las que podamos estar pasando sin ninguna necesidad de pastillas.

El problema es que queremos la paz de Cristo, pero no a Cristo, y lo único que producirá paz en nuestros corazones es el mismo Jesús, ya que Él es el único que puede terminar con la guerra que hay en nuestros corazones, y esta guerra es lo que nos produce esta falta de paz.

¿Pero con quien estamos en guerra realmente? Más allá de estar en guerra con los que nos rodean y con nosotros mismos, estamos librando una guerra mucho más fuerte, la Guerra con nuestro Creador, la humanidad está en Guerra con Dios, no porque Dios así lo haya querido, sino porque nosotros escogimos estarlo, cuando decidimos ignorar a Dios e ignorar sus mandamientos. En ese momento, hubo una fractura entre la Creación y el Creador, ya que cuando el hombre desobedeció a Dios el pecado entro en el mundo y con este la muerte, lo que significa la separación de Dios y el hombre, y es en ese momento, donde el ser humano toma la decisión de estar en guerra con Dios, y esto es lo que causa esta falta de paz en nuestro ser…

Pero Dios, en su infinito amor hacia nosotros, no quiso estar en Guerra para siempre con su creación, pero tampoco podría saltarse su justicia, y alguien tenía que pagar por los pecados de la humanidad, para que así esta guerra se acabara y pudiéramos estar en Paz con él…  y fue exactamente eso lo que hizo Jesús, Dios se hace hombre y habita entre nosotros, y no solo nos muestra el camino a la paz con el Padre, sino que muere por nosotros pagando nuestra deuda, y resucita para guiarnos el mismo al Padre, si es que nos arrepentimos y creemos en Él. Ya que no se trata de que tu llegues por tus propios esfuerzos a Dios, porque desde luego que nunca lo vas a conseguir, se trata de que te acerques a Él, que te arrepientas de tus malos caminos, para que el moré en tu corazón, y así te lleve a esa paz con el Padre…

Lo interesante de todo esto, es que cuando Jesús comenzó a predicar hace más de dos mil años atrás, Él lo hacía predicando el “Evangelio”, ¿Y qué es el evangelio? el significado original de esta palabra es “buenas noticias”, y manifiesta la idea de dos ciudades en guerra, y un soldado de una de estas dos ciudades regresando para dar la noticia de que la guerra había terminado y que ahora reinaba la paz … Amigos, en cierto sentido, Cristo es ese soldado, que nos anuncia que por medio de Él podemos tener paz para con Dios. Si en esta noche, te arrepientes de tus pecados ante Dios, Cristo entrará con la bandera de la paz bien erguida en la ciudad amurallada, la cual es tu corazón, el cual en muchas ocasiones ha resistido la entrada de Jesucristo, pero en esta noche, arrepiéntete para que Él pueda entrar y morar en tu vida, y transformar la realidad que estás viviendo hoy.

Cristo nos ama, y en esta noche nos invita a conocerle, y nos recuerda sus palabras “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da…”  Ahora tenemos que tomar una decisión…

¿Seguiremos viviendo una vida con una paz temporal y ficticia, o abrazaremos a Cristo y obtendremos la verdadera Paz?

Autor: Neemias Da Silva

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