¿Qué llevo a salomón a construir semejante templo al Señor? Muy sencillo, su entendimiento en cuanto a Dios, en cuanto a la inmensidad de Dios. “Este tendrá que ser un templo magnífico porque nuestro Dios es más grande que todos los demás dioses.”

Por más que lo intente, no puedo imaginar a Salomón barriendo o fregando el suelo de la congregación y dejando algunos espacios sucios, no puedo imaginar a un salomón tocando un instrumento impregnado de polvo, no puedo imaginar a un Salomón dejando algunos vasos y platos de la cafetería sin lavar, no puedo imaginar a un salomón ver un papel arrojado en la casa del Señor y dejarlo allí tirado y mucho menos haberlo tirado el mismo, llenando el lugar que más ama (no en si por el lugar sino porque entiende a quien pertenece ese lugar) lleno de su propia basura, no puedo imaginarle orinándose en la tapa del váter y luego yéndose sin limpiarlo, sinceramente, tampoco me lo imagino llegando un minuto tarde al lugar de reunión, además de eso, no creo que salomón fuera del tipo de persona que cuando preguntaban ¿Quién puede colaborar en la edificación del templo? Él se acordaba de sus muebles usados y viejos de su casa y los llevara para dárselos a Dios, como diciendo “a mí ya no me sirve, Quizás a Dios le pueda servir”, en pocas palabras, dándole a Dios lo que ya no era útil para Él, y aun pensando que Dios estaría muy agradecido por el con tremenda acción. Que absurdo, yo no puedo imaginar a un Salomón así, más que nada porque él no fue así, todo lo que él hacía o daba a Dios, era en excelencia.

Ahora bien, ¿Cuál era la clave de Salomón? ¿Por qué Salomón actuó de tal forma? Volvemos al verso bíblico, “Este tendrá que ser un templo magnifico, porque nuestro Dios es Magnífico” la primera parte del versículo nos dice de qué forma va a construir el templo, y la segunda parte nos dice porque va a construir el templo de esa forma. La primera parte vemos la acción de Salomón y en la segunda, la razón por la cual es hecha tal acción. Salomón hizo lo que hizo por su entendimiento de Dios. Cuando hacemos todo lo contrario que salomón, esto es, dejar sucio nuestro lugar de reunión, no limpiar ni cuidar los instrumentos que tocamos, usar los baños, ensuciarlos y dejarlos sucios, construirle un templo a Dios con nuestras sobras y nuestros desechos, cuando hacemos todo esto, estamos gritando con nuestras acciones el pobre y minúsculo entendimiento que tenemos de Dios, estamos diciendo que Dios no es tan grande e imponente como Él dice de sí mismo, y este pobre entendimiento se debe a que en realidad, digamos lo que digamos, no le conocemos, no nos hemos topado con la realidad de Dios, hemos sufrido encuentros emocionales en su presencia pero no una convicción genuina, ya que si así fuera, actuaríamos de otra manera.

Entendiendo esto, podemos suponer que actuamos de la forma que actuamos porque en realidad no estamos viendo a Dios tal cual es, y esto se debe a que estemos lejos de Él, ya que cuanto más cerca estamos de Dios, más grandioso le vemos, por que comenzamos a verlo tal cual es. Ejemplo de esto son los planetas, las estrellas, y las grandes lumbreras, a los cuales podemos ver y “medir” porque estamos millones de quilómetros de estos, y pareciera que son pequeños, pero es nuestra lejanía de ellos la que nos hace verles pequeños.  Con todo esto quiero decir, que nuestras acciones muestran nuestro entendimiento de la grandeza de Dios, y nuestro entendimiento de la grandeza de Dios muestra lo cerca o lo lejos que estamos de Él. Nuestra forma de vivir siempre delatará la profundidad de nuestra relación con Dios. Cuando no tenemos relación con Dios, manifestamos a un Dios minúsculo, sin embargo cuando tenemos una relación íntima y profunda, manifestamos a un Dios inmenso, al cual siquiera  una eternidad bastaría para contemplarle.

Autor: Neemias Da Silva

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